Para los periodistas, el presente parece ser al mismo tiempo “los mejores tiempos y los peores tiempos”, parafraseando a Charles Dickens. Mientras que las organizaciones de noticias ya tradicionales luchan para mantenerse a flote en una época en la que Internet hace cada vez más difícil que el periodismo pueda ser negocio, los cambios que la red ha traído crean nuevas y atractivas oportunidades para el periodismo.
Todos somos periodistas
Una de las oportunidades más prometedoras viene del periodismo de la ciudadanía, ya sea de ciudadanos comprometidos que utilizan el espacio que Internet les ofrece para reportar noticias locales, como de periodistas tradicionales que dejan de depender de un medio y pueden expresarse con su propia voz. El negocio alrededor del periodismo puede estar reduciéndose, pero a la vez, cada día hay más “periodistas”.
Tal vez el ejemplo más interesante sea WikiLeaks, que comenzó como una iniciativa del activista australiano Julian Assange. WikiLeaks está dedicado a obtener y publicar fugas de información confidencial y clasificada que pueda interesar al público.
Así como el perfil de WikiLeaks ha crecido, también han aumentado las controversias a su alrededor. La última controversia es la que lo vuelca contra una organización de noticias tradicional, el periódico The Guardian.
WikiLeaks vs. The Guardian
WikiLeaks había firmado un acuerdo con Alan Rusbridger, de The Guardian, por el cual éste se comprometía a no publicar la información sin consentimiento expreso de Assange. Pero éste sostiene que el medio violó el acuerdo al publicar información clasificada. Pero a la vez, de acuerdo con Rusbridger, de haberse seguido el acuerdo, Assange hubiera tenido el control editorial sobre The Guardian.
La polémica creció: ¿Es Assange responsable de sucesos como la ‘Primavera árabe’? ¿Hasta qué punto puede un medio tradicional depender de los nuevos medios? ¿Puede sobrevivir el periodismo como negocio si medios como WikiLeaks difunden la información que les conviene difundir, a la vez que restringen a otros que también quisieran difundirla?
Internet ha complicado el ya de por sí difícil negocio del periodismo. Los medios tradicionales (especialmente los impresos) deben enfrentar numerosos desafíos. Es muy difícil para un medio como The Guardian permanecer en silencio y observar cómo grupos como WikiLeaks irrumpen con las historias más jugosas usando información clasificada que ellos jamás podrían obtener. A su vez, un medio serio como The Guardian, ¿no debería pensárselo dos veces antes de lidiar con individuos como Assange?
Una cosa es cierta: la prensa en manos de una sola persona, es cualquier cosa menos periodismo.
